JUEGO EN EQUIPO

 


Una de las posibilidades más atractivas del Blackjack es el poder jugar en equipo. Tiene sentido jugar en equipo cuando se cuentan cartas porque se puede obtener más provecho económico. Sin embargo, sin contar cartas, también puede tener alguna ventaja.


Contando cartas

Ojeadores y gran jugador

Este tipo de equipos está formado por jugadores de un nivel medio (los "ojeadores", en inglés spotters) cuya misión es llevar la cuenta.

Apuestan siempre el mínimo y juegan según la estrategia básica. Hay uno por mesa y cuando la cuenta está alta, hacen una señal o gesto al gran jugador para que entre en acción. Este último, mientras tanto, estará deambulando por la zona de mesas o jugando a otra cosa en una zona cercana, esperando la señal.

Por medio de algún gesto convenido el ojeador comunica al gran jugador cual es la cuenta. A partir de ese momento el ojeador no es necesario y es mejor que se vaya para no consumir cartas que son buenas para el gran jugador. La misión de éste será:
 


En definitiva jugará a un nivel muy alto y será quien obtenga las ganancias. Puede haber más de un gran jugador, cada uno jugando en una mesa distinta.

Evidentemente todo tiene que hacerse de forma discreta. Los jugadores deben disimular que se conocen entre sí y los gestos deben de ser naturales.

Una forma de anular este sistema es no dejar que se incorporen jugadores a una mesa hasta que no se vuelva a barajar. En este caso el gran jugador sólo podría entrar cuando la cuenta sea cero y los ojeadores no tendrían sentido. Es mucho mejor que el gran jugador haga su aparición cuando las cartas son favorables. De todas formas este tipo de contramedida no se suele utilizar.

Esta forma de juego en equipo se refleja bien, a pesar de algunas inexactitudes, en la película "21"








Todos iguales

En este caso, todos los jugadores deben tener el mismo nivel de juego. Comparten un capital común y juegan cada uno por separado, intentando conseguir todo el dinero que puedan hasta llegar a un objetivo. Luego se reparte el dinero conseguido.

Al compartir un capital tienen las ventajas de que disponen de más dinero. Gracias a eso tendrán más margen para afrontar los altibajos que sufrirá a lo largo de las sesiones de juego.

Los jugadores no tienen por qué jugar en la misma mesa. De hecho es mejor que no lo hagan, para que no sean reconocidos como un equipo. Incluso pueden jugar en casinos diferentes a mucha distancia unos de otros. De ser así, se transferirán fondos entre sí cuando lo necesiten y estarán en contacto permanente.

Este enfoque requiere que los jugadores tengan muchísima confianza entre ellos y que sean totalmente honestos. Que no se apropien de dinero que no es suyo. Además el nivel de juego debe ser muy similar. Para un jugador no es agradable ver cómo el dinero común se pierde por culpa de la torpeza de alguno de sus compañeros.


Pareja

Los equipos de dos personas suelen funcionar muy bien. Normalmente una de las personas tendrá un nivel bajo y el otro integrante será quien se encargue de tomar las decisiones. Por lo tanto uno de los miembros contará cartas y decidirá en todo momento, el otro simplemente se dejará aconsejar.

Las parejas reales suelen funcionar bastante bien, porque se ve con mucha naturalidad que uno le diga a otro cuánto apostar y cuándo hacerlo. Este tipo de equipos no tiene por qué ocultar que juegan juntos.

Cuando la cuenta no esté alta únicamente jugará uno de los miembros de la pareja, apostando el mínimo o incluso no jugará ninguno de los dos. Esto también es visto de forma natural. Es muy frecuente ver en los casinos a uno de los miembros de la pareja sentado en la mesa viendo como juega el otro, siempre que haya sillas disponibles y ningún jugador  se quiera incorporar.

Otra opción de juego en pareja serían dos contadores de cartas: uno llevando la cuenta real y otro una cuenta de ases por separado, para optimizar ganancias.


El "gorila"

Esta tipo de equipo es una variación del anterior. En este caso, se supone que los dos miembros de la pareja no se conocen. El papel del gorila es apostar muy fuerte cuando el otro miembro de la pareja se lo indique mediante señas.

El gorila no cuenta cartas e incluso debe dar la sensación de que no está pendiente del juego. Que juega impulsivamente y además apostando fuerte sin seguir ningún patrón. El gorila además puede fingir que está borracho para hacer más creíble su papel de jugador e irreflexivo. Cuando el contador se lo indique, el gorila debe abandonar la mesa.

El problema puede venir si el gorila efectivamente se emborracha y empieza a perder el control.
 

 

Sin contar

 
Todos iguales

En este caso no se espera obtener beneficio económico. Se juega sólo por diversión compartiendo el capital y al final se reparten los beneficios de todos. De esta manera las ganancias de unos jugadores compensarán las pérdidas de otros. Eso sí, el grupo en global perderá dinero, y mientras más jugadores más dinero perdido.

Los jugadores deben tener el mismo nivel o, de no ser así, dejarse aconsejar en una mano complicada por el jugador que más nivel tenga.  


Pareja: jugador principal y sólo apostador

Otro caso más curioso puede ser cuando se juega por parejas y uno de los jugadores es el que decide y otro apuesta por él en la misma casilla. A la hora de abrir o de doblar el jugador principal es el que decide.

Si el jugador principal no dobla ni abre, el apostador ya no puede decidir nada. Si el jugador principal abre, el jugador de atrás puede decidir si pone otra apuesta en la nueva jugada o por el contrario se queda apostando sólo en la jugada principal. Con el siguiente ejemplo se entenderá mejor.

Jugador principal:



Croupier:



Es una jugada bastante mala y no debería abrirse. El jugador principal debe pedir carta, pero en contra de lo previsto, decide abrir. Y el apostador no, se queda sólo apostando en la primera mano.

Gracias al sacrificio del jugador principal (que ha abierto una mano que no debía) ha transformado para el apostador la jugada anterior en la que se ve a continuación.

 

Apostador:



Croupier:



El apostador ahora tiene una jugada de 7 contra 8 que, aunque no pueda decidir sobre ella, es mejor que 14 contra 8. En ambos casos hay que pedir carta. Pero en el primer caso se pierde menos dinero a la larga. Se trata de transformar una jugada mala en una menos mala.

Para que el apostador pierda menos dinero, el principal ha tenido que sacrificarse. Esto compensa si el apostador apuesta bastante más que el principal. Por lo menos 7 veces más según Stanford Wong, que profundiza en este tema en el libro Basic Blackjack. El apostador ganará un 0.2% de margen de la casa.

Jugando así la estrategia para abrir cambia mucho con respecto a la tabla de estrategia básica. Además de saber el jugador principal cuando abrir y cuando no, el jugador de atrás debe saber si una vez que el principal ha abierto debe apostar a las dos manos o solo a una.

En el libro anteriormente citado o en http://wizardofodds.com/games/blackjack/appendix/19/ se pueden ver las tablas de decisiones tanto para el principal como para el apostador.