INTRODUCCIÓN

 

 

“.....he ganado mi vida por los mesones y ventas que hay desde Madrid aquí, jugando a la Veintiuna. Y si vuesa merced es versado en este juego, verá cuánta ventaja lleva el que sabe que tiene cierto un as a la primera carta, que le puede servir de un punto y de once; que con esta ventaja, siendo la veintiuna envidada, el dinero se queda en casa.....”

Así hablaba uno de los protagonistas de la novela "Rinconete y Cortadillo", escrita por Miguel de Cervantes en 1613. Del párrafo se puede deducir que la Ventiuna es un juego que tenía reglas y características que recuerdan bastante al Blackjack actual:

Todavía no es el juego que conocemos hoy en día pero es una base sobre la que se desarrollarán otros como el Quinze y Sette e mezzo (muy conocido en España como "Siete y media") que en el siglo XVIII darán paso al Vingt-Un francés. Cuando este último viajó a Estados Unidos se acabaría convirtiendo en el actual Veintiuna o Blackjack que durante el siglo XX llegó a ser el juego de cartas más popular en los casinos.

Para una información más detallada se recomienda visitar este enlace, donde se cuenta la historia completa:
http://www.blackjackforumonline.com/content/history-of-blackjack.htm

¿Por qué gusta tanto?

Porque es un juego ágil, sencillo y divertido.

Las reglas básicas no son complicadas y cualquiera puede aprenderlas en pocos minutos. Y no es un juego que dependa exclusivamente del azar, como la ruleta o el baccarat. El jugador influye en el resultado con sus decisiones, dependiendo en buena parte de ello que pueda ganar o perder. Es una mezcla de suerte y habilidad.

Pero a pesar de su sencillez puede dar mucho de sí, siendo interesante para aquellos que busquen retos intelectuales mayores: aplicando estrategias, conteo de cartas o sistemas de apuesta. La base matemática que hay detrás del juego ha sido ampliamente estudiada en Estados Unidos donde se han escritos muchos libros.

Además puede ser el juego con el que menos dinero se pierde, ya que si se juega bien es el que menos margen tiene para la casa. Tan pequeño que se puede considerar que el jugador prácticamente empata a la larga, lo que equivale casi a entretenimiento gratuito. En determinadas condiciones es incluso posible que el margen esté a favor del jugador, con lo cual a la larga se ganaría dinero.