TRAMPAS

 


Un jugador lo tiene muy difícil para hacer trampas a no ser que esté compinchado con el croupier de alguna manera. Por sí sólo es casi imposible. No puede tocar las cartas ni las fichas una vez la partida está en juego.

Sin embargo el jugador puede ser engañado de varias maneras. Normalmente en casinos legales y regulados estas cosas no ocurren. No lo necesitan hacer. Con el margen de la casa y los errores cometidos por los jugadores tienen bastante beneficio.

 

Con las cartas

Cuando el croupier reparte las cartas teniéndolas en la mano (sin usar sabbot ni máquina mezcladora) dispone de varias técnicas para que el jugador pierda.


Repartir segundas cartas

Las cartas iniciales han sido repartidas y comienza el juego. El croupier de alguna manera mira la siguiente carta que le va a dar al jugador. Si es mala, se la da. Si no, le da justo la que está debajo.

Cuando el croupier reparte dos cartas de golpe (como si fuera por error) y esto pasa con cierta frecuencia, es signo de que pudiera estar repartiendo segundas cartas.

Cartas marcadas

Es una variante de la anterior. Las cartas están marcadas de forma imperceptible para el jugador pero no para el croupier. Ahora éste no necesita mirar la carta disimuladamente porque la carta está marcada y ya sabe si es buena o mala. De ser buena no se la da al jugador y le reparte la siguiente.

Cartas ordenadas

El croupier al barajar ordena las cartas de forma que se alterna una figura o diez y una carta baja del dos al seis. Esto es devastador porque el jugador que tendrá jugadas en un rango 12-16 y si pide se pasa seguro, dado que la siguiente carta que le toca será alta.

La buena noticia es que con máquinas mezcladoras y dispositivos repartidores de cartas estos tres trucos son mucho más difíciles de hacer. Distintos son los dos casos siguientes.

Baraja corta

Ya se sabe la ventaja del jugador cuando la baraja tiene muchas cartas altas por repartir. El casino puede quitar cartas altas de las barajas para perjudicar al jugador. Esto es lo que se conoce como baraja corta.

Si esta descompensación de la baraja es mala para el jugador normal, mucho peor es aún para el contador de cartas. Como hay pocas cartas altas y muchas bajas, la cuenta será con frecuencia positiva y el contador apostará fuerte esperando unas cartas altas que nunca llegarán.

Cuando se juega con una sola baraja es fácil de detectar este tipo de trampas porque aunque no se reparta toda la baraja sería muy raro echar de menos siempre las mismas cartas.

Cuando se juega con varias barajas puede ser más complicado darse cuenta del exceso o defecto de determinados naipes. Lo que es cierto es que al irse acabando el mazo la cuenta tenderá siempre a ser positiva y alta. Si el jugador se da cuenta de esta anomalía puede sospechar que está siendo víctima de esta trampa.

Con una mezcladora contínua es más dificil aún. La máquina puede tener en su interior menos cartas altas de las que debe y el jugador no se dará cuenta. Como las cartas se están constantemente mezclando, no se sabe si el hecho de que salgan muchas cartas bajas se debe al azar. En una sóla sesión de juego no se puede saber.

Para averiguarlo habría que hacer un seguimiento de esa máquina a lo largo de muchas partidas y ver si cada carta alta (cada As, 10, J, Q y K) sale un 1/13 de las veces como dice la teoría. Si no es así entonces se puede sospechar fundadamente, aunque quizá eso no valga como demostración ante el casino.

Si no se puede demostrar claramente que se está siendo víctima de alguna trampa, no servirá de mucho protestar. Lo mejor es irse y no volver.

Cuando se abre una mesa normalmente todas las cartas aparecen descubiertas y dispuestas en forma de arco para que el jugador pueda comprobar que está todo correcto. Luego el croupier les da la vuelta, las mezcla con ambas manos y las barajea. Después las introduce en la máquina o sabbot.

Barajeo preferencial

Si el croupier se da cuenta de que quedan muchas cartas beneficiosas al jugador por repartir, puede barajar antes de que corresponda. O en caso contrario puede retrasar el barajeo.

Cuando se usa un sabbot lo anterior normalmente no puede ocurrir, porque hay que jugar las cartas hasta un porcentaje o hasta que aparece la carta de plástico que indica volver a barajar. Pero el casino puede tomar la medida de barajar cuando quiera si lo estima oportuno. Un caso es cuando se detecta que hay contadores de cartas en la mesa.

Con una máquina mezcladora también se puede usar esta táctica. Si las cartas que van saliendo son altas, el croupier puede ir dejando que se forme una pila más o menos grande de cartas ya jugadas antes de volver a meterlas en la máquina. A la máquina le quedarán dentro menos cartas altas de la proporción normal.

No es lo normal y si el croupier deja que se forme esa pila, normalmente lo hará por descuido o porque será su forma habitual de trabajar.

 

Con las fichas

El croupier puede a la hora de pagar o cambiar fichas darle al jugador menos de las que le corresponden.

Es mejor que el croupier pague siempre la apuesta del jugador con las mismas fichas que éste utilizó. Si el jugador puso cinco fichas de 5€ y gana, es mejor que se le pague con otras cinco fichas de 5€ y no con dos fichas de 10€ y una de 5€. El jugador tiene que estar atento en estos casos de cambio de color de fichas.

El juego se desarrolla muy deprisa y a veces el jugador no está pendiente y confía en que los pagos son siempre correctos, cuando a veces por error (intencionado o no) no es así.

 

Con las jugadas

Cuando el croupier reparte muchas cartas al jugador, a veces éste no lleva bien la suma de su jugada. Puede que el jugador tenga 5 o 6 cartas, el croupier le diga que tiene 20 puntos y realmente sean 21.

O al revés. Que sea el croupier el que lleva muchas cartas y por ejemplo diga que tiene 21 cuando en realidad se ha pasado y tiene 22.

Debido a la velocidad con la que se desarrolla el juego el jugador muchas veces se pierde y confía completamente en lo que dice el croupier. Es más cómodo.

Hay siempre que asegurarse que la suma es correcta, tanto de la mano del jugador como de la del croupier. Y no porque se tenga que sospechar de mala intención, los croupieres son humanos y se pueden equivocar.