Entrevista con una crupier de Las Vegas

Fremont Street Experience

En abril de 2018 tuvimos la suerte de conocer en Las Vegas a Consuelo. Llegó a la ciudad hace más de 45 años y lleva trabajando de crupier desde 1978.

Así pues su experiencia y conocimiento, tanto de la ciudad como de mundo de los casinos, es enorme. No podía dejar pasar la oportunidad de entrevistar a alguien así, ya que sus vivencias y opiniones tendrían por fuerza que ser muy interesantes. Por supuesto que así fue.

Además Consuelo es una de las personas más alegres y divertidas que conozco. Siempre simpática y de buen humor, contagia su alegría a los que están alrededor. Por eso es tan apreciada tanto por sus clientes del casino como por sus amigos, entre los cuales tengo el placer de contarme. Como no podía ser de otra manera, la entrevista fue amena y divertida a la vez que interesante.

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Los errores se pagan caros

Toda desviación de la estrategia básica perderá dinero a largo plazo.

En un momento concreto una jugada se puede ganar haciendo lo contrario a lo que dice la tabla, por supuesto, pero no ocurrirá la mayoría de veces.

La lista de la foto son los cinco errores con los que más dinero se pierde. Por supuesto se omiten las jugadas “suicidas”: pedir con 17 o más y plantarse con 11 puntos, por ejemplo.

Las jugadas de la lista son fallos que bastante gente comete, pero sin querer perder dinero adrede.

El coste es el porcentaje como promedio que pierde el jugador cada vez que se equivoca en esa jugada. Es el margen de la casa para esta apuesta cuando el jugador la juega mal.

 

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Jugando a la ruleta: Einstein no tenía razón

Es conocida la frase de Albert Einstein: “La única manera de ganar a la ruleta es robar fichas cuando el crupier no mira”

En efecto el método funciona, pero es peligroso para el jugador. Einstein se estaba refiriendo a que no hay ningún sistema matemático que garantice ganar a largo plazo calculando las apuestas en base a los resultados de tiradas anteriores (que no tienen ninguna influencia en tiradas futuras, ver La falacia del apostador). 

Pero no acaba de llevar razón porque hay dos métodos que se ha demostrado que pueden vencer a la ruleta a largo plazo.

El primero es el usado por los Pelayo (aunque ya se conocía anteriormente). Se trata de aprovechar desequilibrios o imperfecciones en la ruleta que provocan que a la larga unos números salgan más que otros. Para ello hay que observar una ruleta durante miles de tiradas y luego apostar a esos números. Actualmente no es fácil de hacer porque las ruletas son cada vez más perfectas.

Se puede ver un interesante documental sobre los Pelayo y su historia, contada por ellos mismos, en el siguiente enlace:

https://www.youtube.com/watch?v=NJ1GFG_xyPU

La otra manera es la predicción física. Dado que la ruleta es un sistema en el que actúan fuerzas gobernadas por las leyes de movimiento de Newton, es posible predecir en base a determinados parámetros en qué sección de la ruleta puede caer la bola. Estos parámetros son la velocidad y deceleración de la bola, la velocidad del rodillo, inclinación de la ruleta (si lo está) y otros. Hace falta aplicar las ecuaciones necesarias y hacer muchos cálculos en poco tiempo. Para eso existen los ordenadores.

La predicción no siempre funciona porque la bola puede tropezar con obstáculos que hacen que cambie su trayectoria o rebotar de forma no prevista. Pero un alto número de veces acertará y el jugador puede apostar a números de un área de la ruleta con altas probabilidades de salir. La ventaja frente al casino puede ser enorme.

No es fácil porque la predicción y la apuesta hay que hacerlas en muy poco tiempo: desde que la bola empieza a girar hasta que el crupier anuncia “no más apuestas”. Y por supuesto que sin que el casino se entere.

Un grupo de físicos americanos, los “Eudaemonics”, hicieron esto a finales de los años 70. Se puede ver su historia en otro interesante documental:

https://www.youtube.com/watch?v=YSIie7oZ5Io&amp

Einstein probablemente sabía muy bien que la ruleta se podía predecir con la física, pero no contaba con ordenadores que pudieran procesar unos cálculos que ni siquiera él podía hacer tan deprisa.

 

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Una retirada a tiempo es una victoria

Cuando se tiene una jugada con la que se va a perder casi seguro, es mejor perder sólo la mitad de la apuesta retirándose a tiempo. Mucha gente desconoce esta regla que cada vez existe en más casinos.

En la versión original americana del juego puede haber dos tipos de retirada: antes de que el crupier compruebe si lleva Blackjack (mirando su carta tapada) o después.

La segunda es peor. El crupier levanta la carta y si lleva Blackjack no permite la retirada y se pierde toda la apuesta. Con la primera opción el jugador se ha podido retirar antes de que el crupier llevase Blackjack y solo pierde la mitad.

En Europa lo tenemos más sencillo porque la segunda opción no existe ya que el crupier no se reparte su segunda carta hasta el final. El jugador siempre se podrá retirar antes de que el crupier consiga Blackjack. Esta regla es tan ventajosa que, por sí misma, daría ventaja al jugador a la larga.

Y como los casinos europeos no están por la labor de ofrecer un juego con el que pierdan dinero, lo que hacen es impedir la retirada cuando el crupier lleva un As. Que es precisamente cuando más falta hace. De todas formas, menos da una piedra, y hay que usar la opción cuando se pueda.

¿Por qué cada vez más casinos ofrecen esta opción al jugador? Es una regla que no beneficia a la casa….excepto cuando se usa mal. Si el jugador se retira cuando no debe perderá más dinero que si no se retira nunca. Poca gente sabe retirarse bien.

La estrategia básica es clara. Hay que retirarse si se llevan 16 puntos contra un 9, 10, figura o As del crupier. O con 14 o 15 puntos y el crupier lleva un 10.

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Cómo parecer tonto – episodio 2: Doblando un Blackjack

A muy poca gente se le ocurriría doblar cuando sus dos primeras cartas suman 21 puntos. Es un blackjack, la mejor jugada posible, ¿por qué empeorarla?

El blackjack se paga 3 a 2, pero si el jugador dobla y gana se le pagará 2 a 1, que es mejor aún.

Sin embargo no es fácil. Hace falta que las cartas se repartan hasta el final del mazo.

Imaginemos un jugador que cuenta cartas y ases por separado. Todos los ases han salido en rondas previas y la cuenta es +3. Y quedan sólo tres cartas en el mazo que forzosamente tienen que tener valor -1 para que la cuenta vuelva a cero al final.

Como no quedan ases, las únicas cartas con valor -1 son dieces y figuras. El jugador dobla y su carta será un diez que le hará tener 21 puntos.

El crupier pierde sea cual sea su carta inicial. O bien se pasará con los dos dieces que quedan por salir, o bien se quedará en una jugada de 17-20 puntos. La única forma de igualar los 21 puntos del jugador es que su primera carta hubiera sido un as, pero ya habían salido todos en rondas anteriores.

Desgraciadamente ya no quedan casinos que repartan las cartas hasta el final del mazo. Pero en partidas domésticas o privadas, el jugador avanzado sí que puede hacer este tipo de virguerías e impresionar a los amigos, quienes primero pensarán que es un tonto pero en seguida cambiarán de opinión.

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La mano que más gente juega mal

Incluso muchas personas que llevan años jugando al Blackjack siguen cometiendo este error.

Hay que hablar claro: 17 puntos son una MALA JUGADA. La razón de plantarse con ella es el alto riesgo de pasarse. La única forma de ganar es que el crupier se pase, porque siempre tiene que pedir hasta que tenga 17 o mas. Hay una remota posibilidad de empatar.

La cosa cambia cuando la jugada incluye un As porque entonces no hay posibilidad de pasarse. Y hay que intentar mejorar esa mala jugada pidiendo cartas.

Probablemente se consiga. Y si ocurre lo contrario y la jugada obtenida está entre 12 y 16 puntos, la situación es casi la misma que la inicial: la única forma de ganar es que el crupier se pase. Merece la pena intentar mejorar.

Los números no mienten. Al pedir carta se va a perder un 12.3% como promedio de cada apuesta se haga. Si el jugador se planta, la cifra se eleva al 22%.

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Margen de la casa cero

Está claro que cuanto menor margen tenga un juego para el casino, menos dinero se pierde a largo plazo. ¿Y si hubiera apuestas de margen cero? A la larga ni se ganaría ni se perdería.

Pues existen, aunque sean sólo dos casos.

El primero es en el Video Poker con la opción double. Jugador y casino sacan una carta de la baraja al azar y el que la obtenga más alta, gana. Claramente aquí la casa no tiene ventaja respecto al jugador.

El segundo caso donde existe esta igualdad es con la apuesta odds en los dados. Si el punto es un seis u ocho la apuesta se paga 6 a 5. Y las probabilidades de obtener esos dos números entre estos: 4,5,6,8,9,10 son efectivamente de 5 entre 6. Lo mismo ocurre cuando el punto es cinco o nueve (se paga 3 a 2 y las probabilidades son de 2 entre 3) o es cuatro o diez (se paga 2 a 1 y las probabilidades son de 1 entre 2).

¿Dónde está el truco? Porque el casino no da nada gratis. Pues que para poder hacer esas dos apuestas hay que hacer previamente otras dos que sí que tienen margen a favor de la casa. El Pass Line en los dados y en el Video Poker el jugador tiene que haber ganado la mano principal.

¿En qué beneficia hacer este tipo de apuestas sin margen? A la larga en nada. El jugador ni ganará ni perderá dinero. Pero la varianza o volatilidad sí que se ve afectada y las oscilaciones del capital son más grandes. A corto plazo se perderá o ganará más dinero.

Dicho esto, es cierto que puede ser útil. Por ejemplo si el jugador de dados está cómodo apostando 10€, perderá menos dinero a largo plazo si apuesta 5 al Pass Line y 5 al odds (ya que esta tiene margen cero) que si apuesta los 10 al Pass Line. El margen de la casa sobre esos 10€ pasa del 1.41% al 0.85%.

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“Even Money” (o como parecer estúpido, siendo lo contrario)

Cuando el crupier tiene un As y ofrece seguros, si el jugador tiene Blackjack puede elegir “even money“, que quiere decir que el jugador acepta el seguro y entonces siempre gana dinero, la misma cantidad de su apuesta.

¿Por qué? Veamos un ejemplo en el que el jugador ha apostado 10€ y por tanto el seguro es la mitad (5€).

Si el crupier finalmente lleva Blackjack, el jugador gana el seguro (10€, ya que se paga 2 a 1)

Si no lo lleva entonces el jugador gana y su Blackjack se paga 3 a 2 (15€) pero pierde el seguro (5€)

Como en ambos casos el resultado es el mismo (se gana la cantidad apostada) no hace falta esperar a que acabe la partida y puede aceptar de inmediato la oferta even money del crupier.

Y si no lo hace probablemente será considerado un imbécil por el resto de compañeros de mesa y quizá también por el crupier, ya que algunos de ellos no saben cómo funciona realmente esto y aconsejan al jugador con su mejor voluntad.

Pero lo cierto es que es mala opción y el jugador debe rechazarla. Se da por demasiado probable que cuando el crupier lleva un As, va a obtener Blackjack. Pero no es así. La inmensa mayoría de las veces el crupier NO va a obtener Blackjack y el jugador va a ganar 3 a 2 su apuesta. Y no 1 a 1 como paga even money.

Hay cuatro cartas que hacen que el crupier obtenga Blackjack: 10, J, Q y K. Y nueve cartas con las que no lo consigue (del As al 9).

Si el jugador no quiere even money, va a ganar 3 a 2 su apuesta en nueve de cada trece ocasiones (9 x 1.5 = 13.5). En las cuatro restantes (cuando el crupier obtenga Blackjack) va a empatar y ni pierde ni gana dinero.

Con even money va a ganar 1 a 1 su apuesta en trece de cada trece ocasiones (13 x 1 = 13). ¿Quien es el tonto ahora?

A pesar de ello, es comprensible que haya grandes apostadores que en momentos concretos prefieran dinero seguro en mano antes que arriesgar. Sobre todo si ya están terminando de jugar y se quieren ir a casa con un buen sabor de boca. Aunque vaya en contra de las matemáticas.

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King’s Bounty: la emoción que le falta al Blackjack (pero a un precio muy alto)

En el Blackjack no es posible ganar una gran cantidad de dinero en una sola mano. El jugador normalmente va a ganar lo mismo que ha apostado. O algo más si tiene blackjack o ha abierto o doblado jugada con éxito. Pero no hay posibilidad de conseguir un gran bote o Jackpot. En otros juegos sí.

La apuesta paralela King’s Bounty (“generosidad del Rey” literalmente en inglés) cubre esta carencia. Ya es posible ganar en el Blackjack un gran premio: 1000 veces la cantidad de la apuesta. Las dos primeras cartas deben ser reyes de picas y además que el crupier consiga blackjack. Luego hay otras jugadas que se pagan 100 a 1, 30 a 1 y menos, siempre que el jugador lleve 20 puntos. Pero el premio gordo no es nada fácil de conseguir.

¿Cual es el problema? Que este aliciente extra se paga a un precio muy caro. Esta apuesta paralela tiene un margen brutal para la casa: 23%. El jugador va a perder una barbaridad de dinero si apuesta en cada mano a King’s Bounty (o a su hermana gemela Lucky Ladies que es similar pero aún peor).

Es atractivo poder ganar 1000 veces lo apostado, pero las probabilidades son de 1 entre 66666. Que cada cual saque sus propias conclusiones. Yo personalmente prefiero jugar sin esa emoción. Si quiero obtener un premio alto, jugaré a otra cosa que no sea Blackjack.

Para que el Rey sea generoso hay que rendirle un tributo demasiado alto.

Más información aquí.

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Los cuatro de Aberdeen

En los años 50 cuatro ingenieros militares del campo de Aberdeen (USA) hicieron quizá  el descubrimiento más importante del siglo XX en cuanto al Blackjack se refiere. Crearon la estrategia básica.

Roger Baldwin fue el iniciador del proyecto. Era matemático y durante sus partidas de Blackjack en el campamento, le surgió la duda de por qué el crupier jugaba de determinada manera. Empezó a investigar en sus ratos libres cual sería la mejor forma de jugar conociendo la carta del crupier.

Buscó ayuda en otros matemáticos que estaban en su campamento: Masey, McDermott y Cantey. Juntos desarrollaron todas las combinaciones posibles para todos los tipos de jugadas (incluido abrir y doblar). Para cada jugada en concreto siempre había una decisión con más probabilidades de ganar que el resto. Averiguaron cuales eran y crearon la tabla.

Esta tarea es muy compleja y requiere de muchos cálculos matemáticos que sorprendentemente fueron capaces de llevar a cabo contando sólo con calculadoras de mesa como la de la foto. Muchos años después los ordenadores han demostrado que fueron muy precisos. Su estrategia básica era casi perfecta y un milagro para la época en la que fue desarrollada.

Ellos pusieron la base para todos los desarrollos e ideas de otros teóricos como Edward Thorp, considerado por muchos como el padre del conteo de cartas. Sin los 4 de Aberdeen quizá hoy el Blackjack no sería como lo conocemos.

Más información en: https://en.wikipedia.org/wiki/Four_Horsemen_of_the_Apocalypse_(blackjack)

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